martes, 10 de mayo de 2011

Capítulo 7 ¿Qué convierte una acción en buena?

Entramos en el penúltimo capítulo.

Está claro que, lo que de verdad queremos es el bien; está claro que "lo bueno" dice, primariamente, "hacer justicia a la realidad", siendo la primera realidad la que hemos de hacer justicia, las personas.

Ahora bien, hacer justicia a la realidad apela a la realidad y a la conciencia. Esta es la clave que se tratará en este capítulo. No hablamos de "valores", sino de acciones buenas: de acierto y de virtud. Todo lo que hemos dicho del valor tan sólo se refiere a nuestra captación del valor de la realidad y por tanto de nuestra sensibilidad en orden a "hacerle justicia". Creo que este punto es importante. La ética es, sobre todo, ética de la virtud. La virtud que hemos estudiado en este texto de modo directo es la justicia, indirectamente, la prudencia -la que estamos tratando ahora-; en los primeros capítulos fue la templanza y al fortaleza.

Tal vez se comprenda por qué, en el fondo, la educación en valores tiene limitaciones, puesto que no convierte las acciones en buenas... los valores no son acciones, sino apreciaciones de la realidad, ser capaz de captar en qué consiste hacer justicia a la realidad, pero aún ha de "hacerse".

Un cordial saludo

8 comentarios:

Eva María Checa Cuena dijo...

Hola chicas buenas tardes!!
Este nuevo capitulo hace una pregunta de la que podemos sacar muchas respuestas: ¿que convierte una acción en buena?
Como hemos visto en capítulos anteriores nada de lo que se haga contra la conciencia puede ser bueno y no todo lo que se hace en conciencia es bueno, la conciencia es un órgano y puede estar equivocado.
Se suele decir que una acción es buena si se obra con buena voluntad, pero ¿que es una buena voluntad? Una buena voluntad desea el bien, pero esta respuesta puede traer graves consecuencias ya que seria la excusa perfecta para obrar mal.
En mi opinión no esta bien justificar malas acciones por tener una buena intención, normalmente no se busca hacer el mal sino que lo usamos como medio y lo aceptamos como precio para conseguir un fin que no es malo en si mismo, como el niño que falsifica sus notas para que su madre esté contenta, en si mismo el deseo es bueno (que su madre este contenta) pero la forma de actuar falsificando las notas está mal hecha.

Eva María Checa Cuena dijo...

Me gustaría señalar una frase que me ha gustado: Quien pretende hacer algo que no debe hacer, ni tampoco puede querer hacer, intenta por lo general desviar la atención de los aspectos negativos de su acción y dirigirla a los positivos.
Pero en este proceso es donde interviene la conciencia que no deja que los aspectos negativos desaparezcan, la conciencia es una llamada de atención, si renunciamos a prestar atención a la conciencia estaremos obrando mal, sabe que hace algo mal pero lo ignora.
Solo se puede obrar bien si tenemos la conciencia tranquila, si nuestra conciencia no tiene que llamar la atención, ya que tendremos la conciencia tranquila, estaremos haciendo bien las cosas.
Que paseis buena semana!!!

Eunice Janssen Hernández dijo...

“No hagas al otro lo que no quieres que te hagan a tí”. Partiendo de esta base, podemos empezar a dilucidar qué convierte una acción en buena. Si tenemos conciencia de nosotros mismos y de nuestro entorno, podemos ser capaces de llevar nuestra atención más allá de nuestras necesidades básicas. De este modo, podemos ponernos en el lugar del otro, de sentir lo que está sintiendo, de conocer plenamente como nuestra actuación hacia él o ella realmente está afectando.
Siendo capaces de identificarnos con el otro ser vivo hacemos justicia a la realidad y dejamos de ver entonces las cosas desde nuestra realidad.

Una frase me ha llamado la atención: “Tampoco el altruismo es siempre bueno”. ¿Quién se beneficia de nuestro altruismo? Nuestro ego, nuestro orgullo se colma de sí mismo diciendose: ¡Qué generoso y buena persona soy! La persona que recibe nuestra limosna, se beneficia momentáneamente de ello, pero sólamente de forma superficial consigue solucionar sus problemas. Después seguirá sumido en su sueño de victimismo, cómodamente seguirá dando pena, a base de hacer a otros sentirse culpables y darle limosna para alimentar y tranquilizar su ego. Peligroso círculo vicioso...

Leticia Villalobos Titulada dijo...

Todos nos fiamos de la conciencia,que la podemos definir como una llamada de atención, pero hay veces que puede estar mal orientada y creer que estamos en lo cierto. La voluntad siempre busca la buena intención, pero está rápidamente se puede convertir en una justificación para todo tipo de injusticias y maldades. Me parece que nadie actúa con maldad, que nadie quiere el mal como tal. Este consiste en que, al perseguir un bien que no podemos justificar, se pueda aceptar o se cause un mal.No queremos el mal como tal pero si como medio y lo aceptamos como precio para conseguir un fin, que no es malo en si mismo. Esto me ha recordado altema anterior, fin no justifica los medios,cuando por ejemplo un chaval ayuda a cruzar una calle a una anciana con el fin de robarle el bolso.Hace una buena acción pero el fin...Quien pretende hacer algo que no debe hacer, ni tampoco puede querer hacer, intenta por lo general desviar la atención de los aspectos negativos de su acción y dirigirla a los positivos. Podemos definir el mal como una renuncia a prestar atención.Quien actúa mal no quiere saberlo en muchas ocasiones.
Platón acostumbraba a decir que el buen comportamiento es bueno gracias a la bondad.Para que una acción sea buena debemos hacer justicia a la realidad, debemos tratar a cada hombre como un ser que es un fin en si mismo. Nosotros necesitamos constantemente de los demás com medios para otros fines.

Leticia Villalobos Titulada dijo...

La dignidad de la persona es una de las cosas que más resaltaría del ser humano, " yo tengo dignidad" y por ese motivo no me dejo llevar o hago ciertas cosa.He buscado en el diccionario de la Real Academia la palabra dignidad y especifica: cualidad de digno,excelencia; realce; cargo o empleo honorífico y de autoridad; verdaderamente no valoramos lo que es ser persona.
La dignidad radica en que no es una parte, yo soy y tengo dignidad en el 100% de mi ser, no en partes o en la suma de ellas; la persona merece un respeto INCONDICIONAL. De ahí que debamos respetarnos a nosotros mismos, existen acciones que lesionan la dignidad del hombre, que afectan a su carácter de fin, y que no pueden ser justificadas por deberes más altos o responsabilidades más amplias.Esto se debe a que la persona no es tomada como un ser meramente espiritual, sino que se manifiesta de modo natural gracias a su cuerpo y a su lenguaje. Cuando al hombre no se le respeta como tal, sino que se le utiliza como medio para alcanzar una cosa, resulta útil sólo como un puro medio.( Que pena)
La buena intención no basta para hacer buena una acción, aunque esta no es posible si no hay buena intención. Se dan buenas acciones, de las que destacan en el día a día , muchas más de las que somos conscientes.
Si decimos que el obrar sigue al ser, lo que afirmamos es que hay hombres buenos y no buenas acciones, lo que hace bueno al hombre es el amor, que es una actitud de fundamental afirmación de la realidad. Verdaderamente lo que determina que una acción sea buena depende , entre otras cosas, de las peculiaridades de quien se encuentre con ella, Ya que afirmamos que existen distintos rangos entre los hombres,incluso.

MARIA D. CASTELLANOS MOLINA dijo...

Como y habíamos visto, depende del punto de vista de cada uno si las acciones son buenas o malas. Todos tenemos que pensar en nosotros mismos e indagar en lo que realmente creemos para poder obrar bien o mal, por eso depende también del contexto donde se den las situaciones. Como bien se dice en el texto, la bondad de un acto tiene que ver con la atención, con una mirada limpia a la realidad y ¿ qué es lo que puede enturbiarla? la fuerza del sentimiento momentáneo, la sensibilidad, la ambición, los ideales. Aquí tengo que destacar el tema de los ideales. No hay mejor ejemplo que el dado sobre un terrorista. Si nos vamos a un tema de actualidad, veremos que los terroristas islámicos sirven a un ideal y se entrenan para ello, para conseguirlo. Son capaces de sacrificar su propia vida por seguir estos ideales, y se creerán y creerán los que piensan igual que ellos,que obran con buena voluntad, porque luchan por implantar sus creencias, sus ideales. Pues no, en este caso se ve claramente que la voluntad no es para nada buena, sobretodo porque al inmolarse mueren cientos de inocentes que por qué deben morir de esa forma ( ni de ninguna otra)La buena voluntad no es para nada buena, porque intentar implantar tus creencias de esa forma es algo muy negativo, se emplean malas acciones, horribles acciones para lograrlo. Pero desgraciadamente, esa es la cultura de esa gente y debemos respetarla, aunque de esa forma, creo que nadie la respeta. Desde el punto de vista de ellos, se obra con buena voluntad, aunque sea pagando los que no deben, con sufrimiento y muertes. DELI

DESAMPARADOS LILLO - TITULADA dijo...

Hola a todas, aunque no me ha quedado muy clara la conclusión del capítulo voy a intentar mostrar mi opinión al respecto.
esta claro que una acción no es buena o mala, por la intención con que se haga, o el fin que se persiga. Hay que tener en cuenta muchos otros factores como puede ser la repercusión que esta tenga para uno mismo o para los demás.
Bien es cierto que no se suele tachar de mala acción algo que hace bien a los demás pero nos perjudica a nosotros, por lo que quizás las repercusiones que tenga dicha acción para el que la realiza no distingan si es buena o mala.
Nos fijaremos entoncs en la intención, el fin de la acción, como bien comenta mi compañera Eva, la buena voluntad de una acción desea el bien, pero hay que tener en cuenta si desea el bien de todos o sacrifica a unos cuantos para hacer bien a otros. Podemos distinguir pues una buena acción como puede ser una obra de caridad en la que donamos nuestro dinero a los pobres, los perjudicados somos nosotros, pero lo hacemos a conciencia y porque queremos. Sin embargo el hecho de robar a ricos para darselo a los pobres, pese a que previamente también nosotros lo hubieramos donado todo, no tiene justificación porque no buscamos el bien de todos.
Por tanto creo que una buena acción, objetivamente, debe contar con la buena intención de quien la realiza, y procurar el bien de todos aquellos en quienes repercuta dicha acción

Mª Nieves María-Tomé García-TITULADOS dijo...

Una vez más me ha parecido muy interesante y esta vez me ha sorprendido que alcanzar la misma conclusión, antes de llegar a leer el final del capítulo.
Aunque hay cosas que me cuesta creer como que “la buena intención se podría convertir fácilmente en justificación para todo tipo de injusticias y maldades”, ya que veo difícil que una buen intención se pueda transformar en un maldad. Una buena intención es un punto de partida para una acción que por su naturaleza es buena, en su inicio, en su constitución es buena, y de esta manera no podría justificar un mal, por ello no creo que todo el que actúa tiene, en cierto modo, una buena intención o que nadie quiere el mal como tal, creo que existen malas intenciones, que son malas en su propia naturaleza, en su propia creación y que por desgracia existen personas que sí quieren el mal como tal.
Pero como con la intención no basta, es cierto que debe darse la voluntad, necesaria para seguir nuestra conciencia, y considera la realidad total de su proceder; esta es la dificultad de nuestras acciones, poder ver toda la realidad, todas las repercusiones.
Es distinto que no seamos capaces de ver toda la realidad, a que no hayamos querido prestar la atención suficiente para verla, que actuemos cómodamente sin querer saberla. La acción buena es la que hace justicia a la realidad.
Si nos tratásemos entre nosotros como nos gustaría que nos tratasen, habría menos injusticias y predominaría el bien. Pero es difícil no pensar en nuestros propios intereses, lo que nos enturbia la mirada para observar objetivamente la realidad.
Me parece determinante la frase “TRATEMOS A CADA HOMBRE COMO UN SER QUE, COMO NOSOTROS, ES UN FIN EN SÍ MISMO”, teniendo en cuenta que a la vez, todos somos un medio para los demás, nos complementamos unos a los otros, teniendo como base que la dignidad de la persona merece un respeto incondicional.
Pero tenemos que ser conscientes de que no podemos llegar a todo, hacer todo lo que el bien requiere en algunas ocasiones, y por ello, no somos malos, simplemente somos personas, unas más limitadas que otras, con más o menos capacidad, y comprender esto también nos ayudaría a justificar las acciones de los demás y perdonarles justamente.
“Lo que hace bueno a un hombre tiene un nombre en la tradición cristiana: amor”, y sin amor, somos incapaces de perdonar, llenando nuestras vidas de rencor, lo que inevitablemente hará que no podamos contemplar la realidad y actuar en consecuencia.